Muchas veces creemos que cambiar de pareja, de trabajo o de entorno solucionará aquello que nos hace sentir mal. Sin embargo, si no identificamos lo que estamos repitiendo internamente —nuestras elecciones, límites, respuestas emocionales y creencias—, podemos terminar viviendo una historia parecida con personajes diferentes.
Vivimos en una cultura que insiste en fotografiar la injusticia. Nos enseñan a reconocer la opresión en las imágenes de alambradas, en los puños cerrados frente a las cámaras o en los rostros cansados tras los cristales de una ventanilla burocrática. Pero quienes limitan el dolor social a lo puramente visual ignoran que el control y la falta de libertad se imponen, antes que todo, en el cuerpo. La opresión es una experiencia táctil, respiratoria y acústica. Para quien percibe la realidad con la agudeza y la honestidad de los otros sentidos, la opresión no es una postal de la tiranía; es una gravedad artificial, un confinamiento del aire y un sutil cambio en la vibración del entorno que te dice que el mundo ha dejado de ser tuyo.
Privacidad, autonomía y eficiencia incentivan una nueva forma de utilizar estas herramientas, permitiendo que más personas y organizaciones incorporen capacidades avanzadas sin depender de servicios externos. Felipe Mancini, CEO de Asimov Consultores y presidente de Chiletec, explica las implicancias de esta transformación.
En su sexto año consecutivo, la empresa de tecnología y telecomunicaciones llega a la región junto a Midas Chile para recolectar los dispositivos electrónicos que no están siendo utilizados y fomentar así su correcto reciclaje o reutilización. Las personas se pueden acercar a los camiones corporativos a dejar celulares, tablets, y cargadores, entre otros.
La participación de BTS en la Copa Mundial de la FIFA 2026 no representó un simple espectáculo de entretenimiento en el evento deportivo más grande del planeta; significó la consagración de una alianza histórica entre el deporte rey y la música como catalizadores de la cultura global. En un torneo celebrado a través de tres naciones (Estados Unidos, México y Canadá), la presencia de la banda surcoreana no solo rompió marcas de audiencia, sino que redefinió el significado de la representación, la diversidad y el impacto social en la era contemporánea.