Las políticas de Diversidad, Equidad e Inclusión (DEI) en las organizaciones de América Latina perciben una desconexión estructural: existen en la declaración de principios, pero no se traducen en la práctica corporativa. Así lo demostró la última medición del Panel de Encuestados de Buk, la cual determinó que en los cuatro países analizados —Chile, México, Colombia y Perú— menos del 7% de los colaboradores considera que la diversidad es una prioridad estratégica para el negocio.
La encuesta, que consultó a 1.044 trabajadores, expone que la percepción sobre la formalización de estas estrategias mediante metas, presupuestos y responsables asignados es aún una excepción en la región. El indicador lo lidera Colombia donde 40% de los colaboradores encuestados percibe una adopción formal, mientras que Chile se posiciona como el país más rezagado de la muestra, donde solo el 29% de los colaboradores declara que su organización cuenta con una estrategia institucionalizada.
"Los datos muestran una brecha estructural entre la declaración de principios y la acción real que perciben los trabajadores. Las organizaciones han aprendido el lenguaje DEI, pero en la mayoría de los casos ese lenguaje no está respaldado por recursos, métricas ni responsables concretos, al menos a ojos de los colaboradores. Eso lo distancia de una estrategia y queda más como una intención", señaló Lesley Warren, head of Research de Buk.
El análisis para Chile revela el perfil más complejo de la región. Un 44% de los encuestados chilenos evalúa negativamente el compromiso de la alta dirección superando por 11 puntos porcentuales el promedio de los demás países analizados. Asimismo, un 26% de los trabajadores en el país declara no observar ninguna acción concreta en la materia dentro de sus firmas.
A diferencia de mercados como Colombia y México, donde las personas encuestadas identifican que el principal obstáculo que enfrenta RRHH para avanzar en DEI es la falta de presupuesto como el principal freno para avanzar (20% y 19%, respectivamente), en Chile, los trabajadores perciben como principal obstáculo que el tema no es una prioridad estratégica (30%).
La percepción del ecosistema corporativo chileno varía drásticamente según el género. El 49% de las mujeres percibe una ausencia total de compromiso directivo en DEI, en comparación con el 38% de los hombres. De igual manera, al ser consultadas sobre su capacidad para intervenir ante un escenario de exclusión laboral, solo el 37% de las mujeres se siente completamente capacitada para actuar, frente al 62% de los varones.
A nivel regional, la encuesta arrojó que la existencia de infraestructura no equivale a un cambio cultural. Si bien entre el 53% y el 56% de los trabajadores de la región confirma la presencia de canales de denuncia oficiales con protocolos de seguimiento ante la discriminación, estos no generan confianza. Entre un 8% y un 11% afirma que los canales operan sin un seguimiento real, y hasta un 22% directamente desconoce su existencia.
Por último, los resultados concluyeron que el Mes del Orgullo (junio) se caracteriza principalmente por la inacción en el cono sur, dado que el 54% de trabajadores encuestadas en Chile y el 57% de Perú, declaran que las organizaciones en las que trabajan no realizan ninguna actividad de concientización, limitándose el resto en su mayoría a publicaciones superficiales en redes sociales. Mientras que en México y Colombia esa cifra si bien sigue siendo alta, desciende a 46% y 45% respectivamente.