Cuando el amor se termina, el mundo no se detiene, pero para quien lo vive, el tiempo parece congelarse en un invierno eterno. No hay palabras que borren de golpe la sensación de tener el pecho abierto, pero sí hay verdades que pueden servir de abrigo. Romperse no es un error de cálculo ni una señal de debilidad; es la prueba irrefutable de que tuviste la valentía de entregarte.