La tecnología ha dado un salto cuántico: de la simple conexión Wi-Fi a la comprensión emocional. Un ejemplo pionero es el ecosistema LG ThinQ, que comenzó en 2011 como una herramienta de control remoto y diagnóstico básico. Hoy, 14 años después, ha evolucionado hacia la "Inteligencia Artificial Afectiva”.
Creo que las frases más simples son a menudo los espejos más complejos del alma. Tomemos la sencilla sentencia: "Me encanta la forma en que piensas." Este elogio, aparentemente inocuo, trasciende la mera aprobación social para convertirse en una profunda declaración de validación intelectual y afectiva.