La muerte, ese horizonte ineludible de la existencia, no se contempla igual en todos los rincones del planeta. En América Latina, la perspectiva sobre la mortalidad es un tapiz complejo tejido con hilos prehispánicos, fervor católico y una resiliencia social inquebrantable. Más que un tabú, la muerte es a menudo una conversación constante, un familiar que se visita anualmente. Un análisis profundo revela que las miradas latinoamericanas están profundamente influenciadas por la historia, la religión y el entorno social.